El académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Usach, Dr. Franco Quezada, lidera un Proyecto Fondecyt Iniciación 2026 que busca desarrollar herramientas capaces de orientar la toma de decisiones cuando la información disponible es limitada. La iniciativa es apoyada por Dicyt-Usach.
Tomar decisiones sin conocer completamente el escenario es una realidad para empresas, gobiernos y organizaciones. Desde la planificación de proyectos de infraestructura hasta inversiones en energía o minería, muchas veces es necesario decidir antes de contar con toda la información.
Un ejemplo de ello ocurre en el sector energético, donde no es posible saber con certeza cuánta energía eólica o solar estará disponible en el futuro, aunque sí es posible estimarlo mediante datos climáticos. Algo similar sucede en minería: antes de decidir la explotación de un yacimiento se realizan sondajes que entregan información parcial sobre la calidad del recurso. En ambos casos, el desafío no solo es decidir si invertir, sino también determinar si conviene obtener más información antes de comprometer recursos.
Frente a este desafío, el académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Usach, Dr. Franco Quezada, lidera un proyecto que busca desarrollar modelos matemáticos y herramientas computacionales para apoyar la toma de decisiones bajo incertidumbre.
“Hoy las empresas, los gobiernos y las instituciones toman decisiones en un mundo donde las reglas pueden cambiar rápidamente. La pregunta no es solo qué decisión tomar, sino también qué información conviene obtener antes de decidir”, explicó el Dr. Quezada.
A partir de esa premisa, la investigación buscará desarrollar herramientas capaces de orientar ese proceso, permitiendo evaluar cuándo resulta conveniente recopilar más información y cuándo es posible tomar una decisión con los antecedentes disponibles, así, el objetivo es reducir la incertidumbre sin perder de vista los costos y el tiempo que implica obtener nuevos datos.
“Vamos a combinar herramientas de optimización matemática y programación estocástica, que nos permiten analizar decisiones considerando distintos escenarios futuros. A partir de ellas desarrollaremos modelos capaces de incorporar nueva información a medida que esta se obtiene y de evaluar los riesgos asociados a cada alternativa. De esta forma, buscamos apoyar decisiones más informadas y resilientes frente a la incertidumbre”, añadió el investigador.
Entre los resultados esperados se encuentran nuevos modelos científicos, algoritmos de resolución eficiente y herramientas de apoyo para la toma de decisiones en sectores estratégicos. Asimismo, la investigación podría contribuir al diseño de políticas públicas en ámbitos como energía, infraestructura, gestión hídrica y adaptación al cambio climático.
“Hay conflictos internacionales, cambios rápidos en reglas comerciales, tensiones geopolíticas, disrupciones tecnológicas y decisiones de líderes mundiales que pueden modificar de un día para otro las condiciones bajo las cuales operan empresas, gobiernos e instituciones. En un contexto así, no podemos aspirar a eliminar la incertidumbre, pero sí podemos diseñar mejores formas de enfrentarla”, concluyó Quezada.



