- El Dr. Juan Abello, académico de la Facultad de Administración y Economía de la Usach, lidera un proyecto Fondecyt Regular que busca analizar cómo se toman las decisiones en los consejos universitarios de las universidades estatales chilenas, evaluando factores como la calidad de la información, la deliberación, la participación y la legitimidad de los procesos que orientan el desarrollo de estas instituciones.
Durante años, los consejos universitarios de las universidades estatales cumplieron principalmente un rol consultivo, participando en discusiones sobre el funcionamiento de las instituciones, pero con una influencia limitada en la toma de decisiones estratégicas.
Sin embargo, la entrada en vigencia de la Ley 21.094 en 2018 marcó un punto de inflexión, ya que estos consejos dejaron de tener ese papel y comenzaron a asumir mayores responsabilidades en materias que impactan directamente el rumbo académico e institucional de las universidades estatales.
En ese contexto, este nuevo escenario también ha traído consigo nuevos desafíos, ya que hoy no basta con que existan espacios para tomar decisiones, sino que también es necesario comprender qué tan informadas, transparentes y efectivas son esas decisiones, así como los factores que influyen en ellas. Esto abre una pregunta fundamental para el futuro de las universidades estatales: ¿quién decide el rumbo de una universidad pública?
Es una de las preguntas que guía el proyecto Fondecyt Regular N°1260383 (2026-2030), liderado por el Dr. Juan Abello Romero, académico del Departamento de Contabilidad y Auditoría de la Usach, que busca desarrollar un modelo para analizar cómo se construyen las decisiones dentro de los consejos universitarios de las universidades estatales, considerando elementos como la información disponible, la deliberación entre sus integrantes, la participación de distintos actores y las dinámicas organizacionales que influyen en estos procesos.
“Queremos mirar lo que ocurre dentro de los consejos universitarios. Quiénes participan realmente en las discusiones, cómo se utiliza la información para tomar decisiones, qué tan influyentes son ciertos actores y si estos organismos están logrando responder de manera eficiente a los desafíos que enfrentan las universidades”, señala el Dr. Abello
Según explica el investigador, comprender estos procesos implica observar aspectos que muchas veces quedan fuera de los reglamentos y estructuras formales. Si bien los consejos universitarios cuentan con atribuciones definidas, las dinámicas que se generan al interior de estos espacios también pueden influir en la forma en que se construyen los acuerdos y se adoptan las decisiones.
Uno de esos factores es el tamaño de los propios consejos, una característica que, de acuerdo con la literatura especializada, puede afectar la calidad y eficiencia de los procesos deliberativos.
“La literatura plantea que un consejo adecuado puede estar entre 11 y 18 miembros. Cuando son muy grandes, muchas veces se vuelven poco eficientes. Al final uno observa que hay ciertas personas que participan constantemente en las discusiones, mientras otras intervienen poco o simplemente solo votan”, explica el académico.
Para responder estas preguntas, el equipo analizará los consejos universitarios de las 18 universidades estatales del país, observando aspectos como su composición, funcionamiento y los mecanismos mediante los cuales se desarrollan las discusiones y se construyen los acuerdos. El objetivo es identificar aquellos elementos que favorecen una toma de decisiones de mayor calidad y aquellos que, por el contrario, pueden dificultarla.
Posteriormente, la investigación profundizará en seis casos de estudio mediante entrevistas, observación de sesiones, cuestionarios y otras técnicas cualitativas, con el propósito de comprender cómo se desarrollan estos procesos deliberativos y qué factores influyen en las decisiones que finalmente adoptan los consejos universitarios.
“Lo que esperamos es aportar herramientas que permitan fortalecer la calidad de las decisiones dentro de las universidades. Al final, una buena gobernanza no depende solamente de las normas o de la estructura de los consejos, sino también de cómo se construyen los acuerdos y de la calidad de los procesos que están detrás de cada decisión”, finaliza el investigador.
Por Camilo Araya Bernales



