El académico de la Escuela de Psicología, Dr. Rodrigo Rojas, lidera un proyecto Fondecyt Regular 2026 que busca adaptar e implementar, por primera vez en Latinoamérica, una intervención transdiagnóstica para adolescentes en riesgo emocional, evaluando además, cuál es la mejor estrategia para que los equipos escolares la implementen de manera efectiva. La iniciativa es apoyada por la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica (Dicyt-Usach).
Ansiedad, estrés, depresión y otros problemas de salud mental forman parte de una realidad cada vez más presente entre niños, niñas y adolescentes. Su impacto no solo se refleja en el bienestar emocional, sino también en el aprendizaje, la convivencia escolar y el desarrollo integral de las y los estudiantes, transformando este fenómeno en un desafío más para las comunidades educativas y autoridades.
Si bien en los últimos años las escuelas han fortalecido las acciones para promover la salud mental, gran parte de sus esfuerzos se concentra en actividades dirigidas a todos los estudiantes o en atender aquellos casos que ya presentan problemas más graves, dejando de lado a quienes comienzan a mostrar señales de riesgo emocional. Esta brecha dificulta una intervención temprana que permita prevenir situaciones de mayor complejidad e, incluso, desenlaces que podrían evitarse con un apoyo oportuno.
Buscando avanzar desde una respuesta reactiva hacia una intervención preventiva, el investigador de la Escuela de Psicología Usach, Dr. Rodrigo Rojas, lidera un proyecto Fondecyt Regular que adaptará por primera vez en Chile y Latinoamérica una intervención transdiagnóstica para adolescentes en riesgo emocional. La iniciativa también estudiará cuál es la mejor forma de acompañar a los equipos escolares para que estas intervenciones puedan implementarse de manera efectiva y sostenible.
“Lo que encontramos fue que las competencias y la motivación de quienes implementan estas intervenciones son más importantes que las condiciones del contexto. Cuando los profesionales cuentan con las herramientas adecuadas y saben cómo aplicarlas, logran superar muchas de las dificultades que presenta la realidad escolar. Por eso no basta con tener una intervención basada en evidencia; también es fundamental comprender cuál es la mejor forma de implementarla”, comentó el investigador.
En ese contexto, la investigación adaptará por primera vez en Latinoamérica el Protocolo Unificado para Adolescentes (UP-A), una intervención transdiagnóstica orientada a fortalecer habilidades emocionales comunes a distintos problemas de salud mental, como la ansiedad, la depresión o el estrés. Paralelamente, el equipo evaluará cuál es la estrategia más efectiva para que los profesionales de los establecimientos educacionales implementen este tipo de programas de manera sostenida y con buenos resultados.
“Casos como el ocurrido en un establecimiento educacional de Calama, donde un estudiante protagonizó un grave hecho de violencia al interior de su colegio, nos obligan a preguntarnos si existieron procesos de detección temprana y apoyos oportunos para quienes presentaban señales de riesgo. Chile necesita instalar este tipo de sistemas de apoyo en las escuelas con urgencia”, añadió el investigador.
En sus tres años de desarrollo, el proyecto equipo adaptará el Protocolo Unificado para Adolescentes (UP-A) a la realidad social, cultural y educativa de Chile para posteriormente implementarla en establecimientos pertenecientes al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Barrancas, donde se evaluará su efectividad mediante un ensayo controlado aleatorizado (RCT), una metodología poco frecuente en investigación educacional en el país.
“Hoy las escuelas responden cuando el problema ya está instalado. Lo que buscamos es contribuir a un cambio de paradigma, donde sea posible identificar el riesgo a tiempo e intervenir antes de que los problemas se agraven. El éxito de esta investigación no será solo validar una intervención, sino que las comunidades educativas cuenten con herramientas concretas para apoyar a los adolescentes de manera oportuna”, concluye el académico Usach.
Por Camilo Araya Bernales



