A través de un estudio desarrollado en diversos territorios de Santiago, la académica de la Escuela de Psicología Usach, Dra. Ana Vergara, lidera un proyecto Fondecyt Regular 2026 que analizará estas experiencias tanto en las relaciones familiares como en su vínculo con escuelas, centros de salud y otras instituciones.
En Chile, la Ley N° 21.430 sobre Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia reconoce una serie de derechos para niños, niñas y adolescentes. Entre ellos se encuentran los derechos civiles y políticos vinculados a ámbitos como la identidad, la libertad de expresión y pensamiento, la participación, el derecho a la asociación, la vida privada y el acceso a información.
Es en ese contexto que el proyecto liderado por la Dra. Ana Vergara busca estudiar cómo estos derechos son interpretados y vividos en la cotidianidad por niños, niñas y adolescentes y sus familias, considerando que su ejercicio se desarrolla en distintos ámbitos de la vida diaria. El foco estará puesto tanto en las dinámicas familiares como en la interacción con escuelas, centros de salud, programas sociales y otras instituciones vinculadas a la infancia.
“Este proyecto nace de varias investigaciones Fondecyt anteriores, en las que comenzamos estudiando cómo los niños vivían la infancia. A partir de esos trabajos, comprendimos que era necesario entenderla de manera relacional, considerando especialmente el vínculo con las personas adultas y las familias, algo que la literatura ya destacaba pero que requiere el desarrollo de herramientas teóricas y metodológicas particulares. Hoy observamos procesos en los que conviven distintas demandas para el mundo adulto, muchas veces contradictorias, como permitir una mayor autonomía y, al mismo tiempo, incrementar la supervisión y el control. En ese escenario, nos interesa comprender cómo los niños y sus familias están viviendo sus derechos civiles y políticos en su cotidianidad”, explicó la investigadora.
Dentro de este marco, la investigación abordará ámbitos relacionados con la libertad de pensamiento, expresión, la privacidad, y la identidad, entre otros. De esa forma, el proyecto considerará inicialmente aspectos vinculados a la participación política y los derechos sexogenéricos, manteniendo una metodología abierta a otras temáticas que puedan surgir durante el trabajo con la propia infancia, familias y comunidades.
“Hay dos focos iniciales que queremos incorporar que son la participación política y los derechos sexogenéricos, ya que las Naciones Unidas y diversos organismos nacionales e internacionales de derechos de infancia los muestran como especialmente transgredidos en nuestro país. Pero no vamos con un foco cerrado; durante la investigación pueden aparecer otros temas que sean relevantes para los propios niños, niñas y sus familias, como la privacidad en Internet, su participación en decisiones relacionadas con la salud u otros aspectos de su vida cotidiana, como la apariencia y la forma de vestir”, señaló Vergara.
El proyecto es de cuatro años y contempla un trabajo de campo de tres años, en dos territorios de Santiago, en las zonas norponiente y suroriente de la capital, seleccionados por sus diferencias socioeconómicas y sus historias particulares. La investigación se centrará en niños y niñas de entre 10 y 14 años y sus familias, incorporando además a escuelas, centros de salud, programas sociales y organizaciones comunitarias presentes en estos entornos.
“Este es un proyecto de investigación básica, por lo que no está dentro de sus objetivos realizar una propuesta sistemática de política pública o de ley, si bien puede servir de insumo para ello. A la vez, como es un proyecto colaborativo, la investigación se va a diseñar, ejecutar, analizar y transmitir con la gente. Esperamos que eso también propicie espacios para hablar de estos temas en los propios entornos donde vamos a trabajar”, concluyó la académica Usach.
Por Camilo Araya Bernales



