El académico del Departamento de Economía de la Usach, Dr. Joao García, lidera un proyecto Fondecyt Iniciación que busca comprender cómo la discapacidad, la maternidad y las dinámicas del mercado laboral se relacionan en distintos contextos de América Latina. La iniciativa se desarrolla a partir de evidencia empírica en Brasil y combina el estudio de fenómenos sociales con herramientas de la economía laboral.
La economía del desarrollo ha puesto gradual atención en cómo las condiciones de salud y las responsabilidades de cuidado dentro de los hogares influyen en la participación económica de las personas, especialmente en las y los dueños de hogar. En ese sentido, la discapacidad se entiende como un fenómeno que trasciende lo individual, ya que reorganiza la estructura familiar, los ingresos y las oportunidades laborales de quienes asumen labores de cuidado.
Un informe del Banco Mundial titulado “Rompiendo Barreras: Inclusión de las personas con discapacidad en América Latina y el Caribe” advierte que la exclusión de este grupo profundiza las brechas sociales y tiene efectos directos en la pobreza y la participación laboral, en una región donde se estima que cerca de 85 millones de personas viven con esta condición.
Para abordar esto, a través de un Proyecto Fondecyt Iniciación, el Dr. Joao García lidera una investigación en dos líneas complementarias. La primera surge a partir del brote del virus Zika ocurrido en Brasil en 2015, lo que provocó casos de microcefalia en recién nacidos, una afección que provoca que la cabeza del bebé sea más pequeña de lo normal, y permitió estudiar un escenario inesperado sobre sus efectos en la vida laboral de las madres.
“Sabemos que, normalmente, en cuestiones de maternidad, la madre asume una mayor carga de cuidado; principalmente debido a factores culturales, sociales y económicos que históricamente han asignado ese rol a las mujeres. Con eso, queremos ver cómo esta condición de discapacidad, que aumenta tanto la labor como los gastos financieros, impacta en su inserción laboral”, explicó el investigador.
Este caso permite aplicar lo que en economía se denomina un “experimento natural”, donde un evento no planificado permite observar efectos reales sin intervención del investigador. “El brote de Zika nadie lo esperaba, el vínculo entre el virus y la microcefalia no era conocido previamente. Esto nos permite aislar mejor el efecto”, añadió.
Para este análisis, el investigador utiliza bases de datos administrativas de Brasil, en particular el Catastro Único, que reúne información sobre empleo, estructura del hogar y condiciones socioeconómicas.
“Lo estudiamos en Brasil porque permite analizar estos fenómenos a partir de una base de datos, y porque sus resultados pueden ser útiles para Chile y América Latina, donde existen dinámicas sociales y laborales similares” señaló el académico.
Desde el punto de vista de políticas públicas, la investigación busca aportar evidencia para el diseño de programas de apoyo a personas con discapacidad y sus familias. “Casi todos los países tienen algún tipo de apoyo. Para el diseño de estos programas es clave entender cómo afectan los incentivos laborales, especialmente en el caso de las madres. Lo que encontramos puede contribuir a ese diseño”, añadió el Dr. García.
Apertura económica y desigualdades en el empleo
La segunda línea del proyecto amplía el análisis hacia los efectos de la competencia económica en la inserción laboral de personas con discapacidad, a partir de procesos de apertura comercial y transformaciones estructurales en la economía brasileña.
La investigación contempla el uso de datos de Brasil que abarcan un período de aproximadamente 40 años, incluyendo los años noventa y las décadas de 2000 y 2010, en un contexto de apertura comercial y mayor competencia asociada a las importaciones desde China. El estudio se basa principalmente en información de censos, los cuales se realizan cada diez años, permitiendo observar cambios de largo plazo.
En este escenario, el investigador plantea que la competencia económica puede generar efectos diferenciados según el grupo analizado, ya que si bien tiende a mejorar la eficiencia del mercado, también puede modificar las condiciones de inclusión de sectores más vulnerables. “Una mayor competencia puede reducir ciertos problemas de discriminación, porque las empresas que no discriminan tienen ventajas”, indicó.
Asimismo, el académico destaca que este tipo de estudios busca aportar evidencia para la discusión de políticas públicas y para la comprensión de procesos económicos más amplios, donde los efectos de la competencia, la desigualdad y las condiciones de cuidado pueden generar impactos diferenciados en la población.
El Dr. García finaliza señalando que “es difícil saber con precisión cómo este tipo de políticas influye en los resultados de las familias y cuáles son los costos asociados a su implementación. Esta investigación no va a resolver todo, pero estamos contribuyendo”.
Por Francisca Barra Saavedra


