El académico del Departamento de Estudios Políticos, Dr. Martin Ordoñez, lidera un proyecto Fondecyt Iniciación 2026 que propone abordar la corrupción como organizaciones que se vinculan para cometer delitos, permitiendo comprender cómo se estructuran, operan y evolucionan en el tiempo. La iniciativa es apoyada por Dicyt-Usach.
En Chile, la corrupción se ha convertido en un tema de creciente preocupación pública debido a su impacto en las instituciones y en la confianza ciudadana. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, el país mantiene niveles relativamente bajos en comparación con otros países de la región, aunque también presenta señales de alerta respecto a la percepción ciudadana y la transparencia institucional.
Pese a ello, existe conocimiento limitado sobre la estructura organizacional y relacional de los casos de corrupción, esto se debe, en parte, a que ésta es una categoría analítica, no una categoría penal, lo que dificulta su estudio sistemático y la comprensión de las relaciones entre los actores involucrados.
En este contexto, el Dr. Martín Ordoñez, a través de un Fondecyt Iniciación 2026 busca responder a cómo se configuran y evolucionan estas redes en Chile, además de identificar las condiciones que explican sus distintas formas de organización.
Para ello, el trabajo se basa en el análisis de sentencias judiciales, utilizando una selección preliminar cercana a 1.500 fallos. A partir de estos documentos, los casos son identificados mediante el Rol Único de Causa (RUC), lo que permite reconstruir las conexiones entre los distintos actores involucrados.
La propuesta contempla dos niveles de análisis. “Por una parte, un enfoque que busca identificar los roles dentro de estas redes, quién ejecuta las acciones directas o quién cumple funciones de apoyo. Luego, un análisis formal de redes, que permite mapear los vínculos entre las personas. Cada persona es un punto en una red y cada línea es un vínculo”, detalló el académico.
El proyecto se desarrollará en distintas etapas durante sus tres años de ejecución. Actualmente, el foco está puesto en la definición de los delitos a estudiar y en la construcción de la base de datos, realizando una selección preliminar que posteriormente será afinada. Más adelante, avanzará hacia el análisis en profundidad de casos específicos, con el objetivo de identificar tipologías y comprender cómo se estructuran estas organizaciones.
En fases posteriores, la investigación buscará profundizar en casos emblemáticos e incorporar entrevistas. “Queremos analizar aspectos más complejos como la confianza entre los actores y los mecanismos que facilitan la formación y operación de estas estructuras relacionales”, señaló Ordoñez.
La iniciativa también incorpora herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial. “El objetivo es ampliar el estudio a grandes volúmenes de información. La idea es, ojalá, mapear estas redes y luego usar esa base para desarrollar herramientas que apoyen la identificación y el estudio de redes asociadas a delitos de corrupción”, explicó el investigador.
Así mismo, el proyecto se desarrolla en colaboración con estudiantes y académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de los Andes, promoviendo un enfoque interdisciplinario que combina ciencia de redes, análisis de datos y estudios políticos.
Finalmente, la propuesta busca aportar al fortalecimiento de políticas públicas orientadas a mejorar la transparencia institucional y enfrentar un fenómeno que continúa siendo un desafío relevante para la democracia y la confianza ciudadana.
“Esperamos contribuir a la comprensión de los mecanismos que permiten la operación y el encubrimiento de estas redes, generando herramientas y conocimiento útil tanto para el análisis académico como para futuras estrategias de prevención y control”, concluyó Ordoñez.
Por Francisca Barra Saavedra



