El Dr. Eliezer Velásquez, investigador del Centro de Innovación en Envases y Embalajes Laben Chile de la Usach, lidera un proyecto Fondecyt Regular 2026 que busca reincorporar plásticos reciclados a la fabricación de nuevos envases alimentarios, aportando al desarrollo de una economía circular más eficiente y segura.
Cada año, millones de toneladas de plástico terminan convertidas en residuos, transformándose en uno de los principales desafíos ambientales del mundo. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), actualmente se generan más de 408 millones de toneladas de residuos plásticos al año, pero solo cerca del 9% logra reciclarse efectivamente, el resto termina incinerado, en vertederos sanitarios o directamente mal gestionado en el medio ambiente.
En Chile, el escenario sigue siendo complejo, pues, al año se genera alrededor de 17 millones de toneladas de residuos y, aunque el interés por el reciclaje y la economía circular ha ido creciendo, las tasas de reciclaje aún continúan siendo bajas. En el caso domiciliario, el reciclaje se encuentra por debajo del 2%, mientras que a nivel general el país ronda cifras cercanas al 13,5%.
En este contexto, uno de los grandes desafíos no es solamente reciclar plástico y transformarlo en otro producto, sino lograr que ese mismo material pueda volver a utilizarse para su aplicación original.
Frente a esta problemática, el Dr. Eliezer Velásquez, investigador del Centro de innovación en Envases y Embalajes LABEN-Chile de la Universidad de Santiago de Chile, lidera un proyecto Fondecyt Regular 2026 que busca desarrollar nuevos materiales reciclados para envases alimentarios, especialmente aquellos utilizados en productos lácteos, como yogures, helados y postres.
“El gran desafío no es solamente reciclar plástico, sino lograr que ese material pueda volver a utilizarse en su aplicación original. En el caso de los envases alimentarios, muchos plásticos pierden propiedades como rigidez e inocuidad cuando son reciclados, dificultando que puedan volver a estar en contacto seguro con alimentos”, explica el Dr. Eliezer Velásquez.
Dentro de los materiales estudiados por el proyecto, el poliestireno rígido concentra parte importante de la atención debido a las dificultades que presenta para reincorporarse a aplicaciones alimentarias tras su reciclaje.
“De los materiales que estamos estudiando, el más desafiante es el poliestireno rígido. Su reciclaje es complejo porque no es fácil reprocesarlo en las maquinarias y, cuando se logra, el nuevo material pierde propiedades fundamentales como rigidez, color e inocuidad en términos de migración del plástico al alimento, que son esenciales para volver a utilizarlo en envases alimentarios”, complementa el académico Usach.
Para enfrentar este desafío, el proyecto trabajará con residuos plásticos reales provenientes de empresas recicladoras nacionales, desarrollando tecnologías que permitan recuperar las propiedades que se pierden durante el reciclaje, especialmente en el contexto de la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor en Chile, la cual busca transformar la economía lineal a una circular, obligando a los fabricantes e importadores a organizar y financiar la recolección y el reciclaje de los productos que venden al final de su vida útil.
“Estamos trabajando con residuos reales recolectados en puntos postindustriales, y con empresas nacionales. Todo el plástico reciclado que proviene de envases alimentarios no puede destinarse únicamente a fabricar pallets u otras aplicaciones de menor calidad; si queremos avanzar hacia una economía circular real, necesitamos desarrollar tecnologías en el laboratorio para que el plástico reciclado vuelva a su aplicación original, es decir, forme parte de un nuevo envase de alimento”, menciona el Dr. Eliezer Velásquez.
Sobre esta base, el equipo comenzará evaluando distintos elementos capaces de recuperar propiedades mecánicas que se pierden durante el reciclaje, como la resistencia, la rigidez y la capacidad de deformación del material.
Posteriormente, estudiará alternativas para mejorar su inocuidad y disminuir la migración de sustancias hacia los alimentos. Una vez obtenidas estas formulaciones, los materiales serán sometidos a pruebas en equipos que reproducen procesos industriales de fabricación de envases, para finalmente analizar aspectos como su reciclabilidad y huella de carbono.
Parte de estas evaluaciones requerirá equipamiento altamente especializado para avanzar desde la investigación básica hacia etapas de prototipado y validación de materiales. En ese contexto, la iniciativa cuenta con la colaboración internacional del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), la Universidad Carlos III de Madrid y el Plastics and Rubber Center (Technion City, Israel). Estas instituciones complementarán capacidades de alto desempeño que actualmente no se encuentran disponibles en Chile, fortaleciendo el potencial de aplicación y escalamiento de los resultados del proyecto.
“Hoy existe una necesidad real de encontrar alternativas para los residuos plásticos que genera la industria alimentaria. Esperamos que este proyecto contribuya a generar conocimiento y tecnologías que permitan aumentar el uso de materiales reciclados de manera segura, ayudando tanto a las empresas como al cumplimiento de los desafíos ambientales y regulatorios que enfrenta el país y el mundo”, concluye el Dr. Eliezer Velásquez.
Texto y fotografía por Camilo Araya Bernales


