El Dr. Cyrus Karas, académico de la Facultad de Ingeniería de la Usach, lidera una investigación Fondecyt Regular 2026 que estudiará registros del fondo marino frente a Chile y en el Pacífico ecuatorial para reconstruir cómo era el planeta hace 130 mil años, y así entregar pistas sobre los efectos futuros del cambio climático.
Hace 130.000 años, la Tierra se encontraba en una transición de calentamiento desde una era glacial hasta el inicio del Período Interglacial Eemiense. Mientras los neandertales recolonizaban el norte de Europa y el Homo sapiens exploraba rutas fuera del continente africano, el planeta albergaba una impresionante megafauna caracterizada por mamuts, mastodontes y tigres dientes de sable, en un período en que las temperaturas globales fueron más altas que las actuales y el nivel del mar superó en varios metros los niveles presentes.
¿Cómo era el clima durante ese período en el océano Pacífico sur y en Chile? ¿Qué procesos permitieron que el planeta alcanzara esas temperaturas? Y, sobre todo, ¿qué puede enseñarnos ese pasado sobre el futuro climático de la Tierra? Estas son algunas de las preguntas que busca responder el Dr. Cyrus Karas, académico Usach, a través de un proyecto Fondecyt Regular que estudiará registros del fondo marino frente a Chile y en el Pacífico ecuatorial oriental.
La investigación buscará reconstruir las condiciones oceánicas y atmosféricas de aquella época para comprender cómo respondieron los océanos, la circulación marina y tanto el clima regional como el global frente a un escenario de calentamiento similar al actual.
“Estamos estudiando una etapa importante del pasado en las que el planeta era incluso más cálido que hoy. Eso nos sirve como una ventana hacia el futuro, porque si encontramos condiciones parecidas a las que podríamos tener en las próximas décadas, podemos entender mejor cómo respondió el sistema climático y qué podría ocurrir”, señala el investigador.
Para ello, el equipo trabaja con testigos de sedimentos desde el fondo marino frente a la costa de Chile, extendiéndose hasta el Pacífico ecuatorial oriental, lo que constituye una trayectoria estratégica para estudiar la circulación oceánica del Pacífico.
“Chile está justamente en una zona de conexión de masas de agua entre las regiones polares y tropicales del Pacífico. Estas masas de agua se forman en el océano Austral, donde absorben CO2 de la atmósfera y luego viajan en profundidad hacia el norte y vuelven a aparecer en la superficie del Pacífico ecuatorial donde el océano libera CO2 a la atmósfera. Por eso es tan importante estudiar esta zona durante el calentamiento hacia el interglacial Eemiense, porque nos permite entender mejor cómo el océano transporta dióxido de carbono y cómo eso pudo influir en el cambio climático actual”, menciona el Dr. Karas.
A partir de testigos de sedimentos, el equipo analizará distintos indicadores geoquímicos y físicos capaces de reconstruir variables como la temperatura del océano, la salinidad, la circulación de las masas de agua y la concentración de dióxido de carbono durante esta importante transición climática.
Los resultados obtenidos serán posteriormente comparados e incorporados a modelos climáticos, con el fin de reconstruir el cambio climático durante uno de los períodos más cálidos de la historia reciente de la Tierra y evaluar el papel que desempeñó el océano en este.
El proyecto contempla una ejecución de cuatro años y cuenta con la colaboración de destacados centros de investigación internacionales, entre ellos el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI) y el GEOMAR Centro Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel, ambos en Alemania. Esta red de trabajo permitirá complementar los análisis realizados en Chile con técnicas geoquímicas especializadas para el estudio de sedimentos marinos, fortaleciendo la capacidad del equipo para reconstruir uno de los períodos más cálidos de la historia reciente de la Tierra y aportar nuevas evidencias para comprender el cambio climático actual.
“Chile es un laboratorio natural extraordinario para estudiar el océano y el clima. Tenemos una costa extensa y una ubicación privilegiada para investigar estos procesos, por lo que espero que este proyecto contribuya a generar conocimiento que nos permita comprender mejor cómo funciona el sistema climático y tomar decisiones más informadas frente a los cambios que vienen”, concluye el académico Usach.
Por Camilo Araya Bernales



