La académica del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos, Dra. Yeney Lauzurique, lidera un proyecto Fondecyt Iniciación 2026 que propone transformar aguas residuales y residuos industriales en una fuente de biohidrógeno, integrando producción de energía limpia y tratamiento de aguas.
Chile enfrenta una de las crisis hídricas más prolongadas de su historia. Según datos de la Dirección General de Aguas (DGA), el país acumula más de 15 años de sequía, situación que ha incrementado la presión sobre los recursos naturales y puesto atención en el impacto ambiental de distintos sectores productivos.
En paralelo, el país se mantiene como el cuarto mayor exportador de vino del mundo, actividad que genera millones de litros de aguas residuales durante procesos como la vendimia, el lavado de estanques y la fermentación de uvas. En este contexto, el manejo de residuos industriales y el uso eficiente del agua se han transformado en desafíos prioritarios.
Debido a su alta carga de materia orgánica, las aguas residuales vitivinícolas pueden representar un importante riesgo para el medio ambiente si no son tratadas correctamente. A esto se le suma la generación de desechos sólidos provenientes de sectores como la minería y la metalurgia, los cuales requieren tratamiento y disposición especializada.
Frente a esta problemática, la Dra. Yeney Lauzurique, académica del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos e investigadora del Laboratorio de Biotecnología Ambiental Dr. Silvio Montalvo (LABIOTAM), lidera un proyecto Fondecyt Iniciación que busca transformar residuos industriales en una fuente de energía limpia.
La investigación propone transformar las aguas residuales provenientes de la industria vitivinícola en biohidrógeno mediante fermentación oscura, un proceso biológico en el que microorganismos degradan materia orgánica en ausencia de oxígeno. “Lo que buscamos es conectar distintas problemáticas ambientales mediante un enfoque de economía circular, donde los residuos de una industria puedan transformarse en recursos útiles para otra”, explicó la investigadora.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es el uso de residuos mineros y virutas de acero ricos en hierro, materiales que permiten estimular la actividad de los microorganismos responsables de la producción de biohidrógeno.
“El hierro es fundamental para el funcionamiento de enzimas involucradas en la producción de biohidrógeno. En lugar de utilizar aditivos químicos costosos, proponemos emplear residuos industriales abundantes en Chile”, señaló la académica.
Pero el alcance de la investigación va más allá de la producción de biohidrógeno. El proyecto busca desarrollar una solución integral para valorizar las aguas residuales, recuperando energía y agua mediante procesos complementarios. Tras la etapa inicial de producción de biohidrógeno, incorporará la generación de biometano (digestión anaerobia) o tecnologías avanzadas de oxidación electroquímica para continuar depurando el agua. El objetivo es obtener un efluente de alta calidad con potencial de reutilización, por ejemplo, para riego agrícola.
La investigación se desarrollará durante tres años. En una primera etapa se evaluará cómo residuos mineros y virutas de acero ricos en hierro pueden incrementar la producción de biohidrógeno. Posteriormente, el equipo estudiará el funcionamiento del sistema en condiciones más cercanas a una aplicación industrial y, finalmente, evaluará la integración de los procesos de tratamiento y la viabilidad técnica y económica de la propuesta.
Con este enfoque, el proyecto busca contribuir al desarrollo de tecnologías sustentables que integren producción de bioenergía, tratamiento de aguas y valorización de residuos para enfrentar algunos de los principales desafíos ambientales y energéticos del país.
“Esperamos contribuir a una transición hacia una economía más resiliente y baja en carbono, donde los residuos industriales dejen de verse como un problema y se conviertan en una oportunidad para generar energía y enfrentar desafíos como la escasez hídrica y la crisis climática”, finaliza la Dra. Lauzurique.



